Fracaso
= éxito ¿Porqué?
El Proceso para crear
con éxito:
Imaginar- estudiar el
entorno- construir, fracasar y ajustar
según las demandas
En el mundo empresarial Se exige
innovación pero se castiga el fracaso, se mueve en un clima laboral
esquizofrénico, se prioriza, entender al consumidor, predecir su comportamiento
y diseñar un producto con el menor consumo de recursos que lo satisfaga mejor
que la competencia y produzca el comportamiento predicho. Lamentablemente la
realidad demuestra que la aproximación tradicional a este problema es
totalmente insuficiente.
El
índice de fracaso en el lanzamiento de un producto de consumo masivo es del
97%, en EEUU, según un artículo publicado
en HBR en el 2011.
Entre los 70 productos considerados los más exitosos en la década del 2000 más de 12
no duraron más de 2 años!
La forma tradicional de enfrentar el problema
resulta que no es ni la más eficiente en recursos ni la que mejor predice al
consumidor. ¿Qué camino queda?
Construir, fracasar, aprender
Tim Brown nos dice
“Fracasar forma parte inherente del proceso debido a que nunca lo haremos bien
al primer intento, Lo óptimo seria lanzar el producto y usarlo para continuar
aprendiendo, preguntando y probando. Cuando consiguen hacerlo bien es porque primero
consiguieron hacerlo mal”, es el aprendizaje de ensayo/error, que nos acompaña
desde temprana edad.
No parece posible que
nos podamos permitir el ensayo error , porque esto produce gastos, i la
optimización del tiempo es prioritaria, por lo tanto es muy poco viable lanzar
un proyecto, teniendo en cuenta estos factores, la respuesta está en usar un
método de gestión que tenga involucrado el fracaso como parte del proceso.
Fracasar es parte del
proceso. Por ello lo verdaderamente eficiente es fracasar rápido y al menor
costo posible antes que se nos acaben los recursos
Tim Brown y David Kell. Crearon el método El Design Thinking, el proceso
de innovación,la creación de ideas de aprendizaje continua. Para reducir el
riesgo de construir un producto que no sea aceptado el camino es acortar el
tiempo entre la creación de la idea y la
prueba de dicha idea por los consumidores. Para ello se crean prototipos
que son ofrecidos a los consumidores
para aceptar la lluvia de críticas
Actualmente
se ofrecen productos muestra, con este
objetivo de forma gratuita o de bajo coste para el consumidor. Lean Startup precursos de los productos mínimos viables que son
versiones creativamente diseñadas de nuestro producto final puestas en el
mercado y probadas generando ingresos reales, no encuestas, no entrevistas,
sino la entrega de una “moneda” por parte del consumidor final, una moneda que
sirve de validación real de la idea.
Lo
más eficiente es enfocar el problema como un proceso científico: Experimentar
con la realidad durante el proceso, probando hipótesis de una en una y
reduciendo sistemáticamente los riesgos desde los más grandes a los más
pequeños.
Un
proyecto innovador es una sucesión de decisiones de alto riesgo, por ello la principal tarea reducir los riesgos del proyecto , teniendo
en cuenta tres factores.
- Deseable (que el usuario o consumidor lo desee),
- Factible (que pueda ser técnicamente construido) y
- Viable (que la inversión en recursos sean compensados adecuadamente por los ingresos
Gestionar el capital humano
El Design Thinking y herramientas de gestión ágil
suponden menos del
50% del proceso de innovación, el restó recae en el compromiso del equipo, para gestionar el capital humano, con todo el
proceso existen herramientas de apoyo.
El coaching refuerza i optimiza la figura del líder
y potencia de manera individual a cada colaborador, construyendo sobre sus motivaciones personales
el edificio del cambio y facilitar que temores naturales que producen la
resistencia al cambio sean sustituidos por la visualización de oportunidades
que se crean con las mejoras, consiguiendo una cohesión del personal en torno a
los objetivos de acuerdo a las funciones de cada uno de los miembros del
equipo.
Innovar
requiere un equipo con la mentalidad y la fortaleza para enfrentar el reto, al
igual que un directorio inteligente que comprenda la necesidad imperiosa de
destinar recursos a innovar.
Pero para innovar de forma continua son
necesarios cambios culturales en la
empresa Una cultura que no castigue el
error sino que premie el aprendizaje, un ambiente que no castigue la idea
incompleta sino que aliente la producción masiva de ideas imperfectas y sobre
todo, una cultura que valore el capital
humano
Conclusión
Las empresas que realmente están en el camino de
sobrevivir a los cambios invierten entre el 10% al 30% a arriesgar y aprender. Idear empáticamente, gestionar ágilmente y contar con un capital humano activo, entregado y de cualidad con una
cultura inteligente que aprende del fracaso.
No
se trata de lanzarse a la piscina de la innovación.
Hay
que hacerlo con inteligencia pero sobre todo sin miedo a fracasar.

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